
Es una de las provincias más taurinas de España. ¿Por qué? Por su ubicación privilegiada, por su entorno y por la implicación de la administración. Badajoz es tierra de toros, pero también es cuna de grandes matadores. Descúbrelo
La Tauromaquia en Badajoz tiene raíces profundas desde tiempos inmemoriales. Su privilegiada ubicación geográfica, por la existencia de grandes extensiones de dehesa, ideales para la cría del toro bravo, sirvieron de cuna a la comunidad extremeña en general y a la provincia pacense en particular, no solo para el asentamiento de núcleos ganaderos, porque de ahí, seguramente, florecieron gran cantidad de profesionales.
Incluso la comunidad extremeña ha servido como nexo de unión para la afición portuguesa, tan cerca de la frontera y a la vez tan distante en algunas circunstancias, como por ejemplo la muerte del toro en el ruedo. Por eso, muchos vecinos portugueses cruzan la frontera para disfrutar en plazas de la provincia de Badajoz como Olivenza, Almendralejo o Zafra principalmente, de lo que ellos conocen como “la corrida íntegra”.
De unos años a esta parte, seguramente sea Extremadura una de las regiones con mayor número de matadores en activo, sino la que más. En este auge de espadas de alternativa, tiene incidencia directa la Escuela Taurina de Badajoz, potenciada por la Junta de Extremadura y en la que hasta hace muy poco ha tenido una incidencia fundamental el matador de toros, natural de Almendralejo, Luis Reina.
Bajo sus directrices, muchos han sido los nombres de profesionales ligados a este centro que han conseguido alcanzar el escalafón superior, incluso de provincias limítrofes o de tierras portuguesas, caso del matador Juanito o del todavía novillero Tomás Bastos, que no tardará en dar el salto. A continuación, haremos un somero repaso de los nombres más importantes que han dado lustre a La Tauromaquia en esta región:
Juan Cuervo (Badajoz 23/06/1827), que tomó la alternativa en Olivenza(Badajoz) en 1868 y falleció el 24/09/1883, después de la cornada sufrida la víspera en Alburquerque (Badajoz) abre una lista en la que se en encuentra también Manuel Mejías Rapela, conocido como “El Papa Negro”, fundador de la dinastía Bienvenida y padre de hasta cinco matadores de toros (Manolo, Pepe, Antonio, Juan y Angel Luis).
Nació en el pueblo del que toma el apodo dicha estirpe el 12/02/1884 y tomó la alternativa en Zaragoza el 14/10/1905. Se retiró en esta misma plaza en 1912 y falleció en Madrid en 1964. Luego vino la época de toreros como El Jato, nacido en la capital pacense en 1939, con alternativa en Tarragona y que acabó emigrando a tierras catalanas, o el popularísimo Blas Romero “El Platanito”, natural de Castuera y doctorado en la madrileña Plaza de Vista Alegre de Carabanchel.
Julián Calderón “El Jato” alcanzó predicamento saltando de espontáneo a cosos como Valencia, Sevilla o Las Ventas. Dio mucho que hablar sobre todo tras muletear a sendos toros devueltos de Bernardino Piriz en Fallas y de Saltillo en San Isidro, pero después, cuando tuvo una verdadera oportunidad vestido de luces en Madrid, no pudo cambiar su destino. Tomó una alternativa testimonial en 1991.
El Platanito, nacido en 1945, gozó de gran popularidad en los años sesenta con un toreo próximo a lo bufo. Llenó en varias ocasiones la plaza de Vista Alegre, donde tomó la alternativa en 1970. Pero una vez en el escalafón superior, ni la fama fue la misma ni tampoco las oportunidades de las que dispuso. Ahora es habitual verle vendiendo lotería en los aledaños de la plaza de Las Ventas.







De la nómina de matadores de los años 70 y 80 destaca por encima de todos Luis Reina. Nacido en Almendralejo en 1958 y alternativado en Badajoz en 1980, pasó a la historia como el primer matador que se atrevió a llevar publicidad en su traje de luces. Antes es él Gallito de Zafra (alternativado en ese mismo año, también en el coso de Pardaleras) y después Gitanillo Vega, Antonio Muñoz (hijo del ganadero Cayetano Muñoz) o Hugo de Patrocinio nos adentran en el siglo XXI.
Aquí se fragua la gran eclosión de toreros de esta provincia. Destacan por encima de todos Miguel Ángel Perera (1983) y Alejandro Talavante (1987), máximas figuras de este arte. Perera, natural de la Puebla del Prior, se hizo matador en la Feria de San Juan de Badajoz de 2004, mientras Talavante, oriundo de la Puebla de Sancho Pérez, hizo lo propio en Cehegín (Murcia) tres años después.
Antes de ellos tuvieron su momento Martín Quintana, Javier Solís, Israel Lancho, Ambel Posada o Miguelín Murillo, y después Julio Parejo, Tomás Campos, Tomás Angulo o Posada de Maravillas. Antes de cerrar el texto, tampoco conviene olvidar a dos toreros que aunque nacieron fuera de la comunidad extremeña, enarbolan su bandera cada vez que se visten de luces porque se han criado aquí y se sienten extremeños y pacenses: Antonio Ferrera y Ginés Marín. Todos ellos han hecho más grande La Tauromaquia en esta región.
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